El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) defendió la rigurosidad metodológica del Índice de Precios al Consumidor (IPC), al señalar que es un indicador construido bajo estándares internacionales del Fondo Monetario Internacional (FMI), la OCDE, el Banco Mundial, la OIT y Eurostat. La institución destacó que el IPC mide la evolución de una canasta de 364 bienes y servicios representativa del consumo de los hogares dominicanos, a partir de unas 200,000 cotizaciones mensuales levantadas en más de 11,000 establecimientos comerciales en todo el país.
El banco central explicó que el índice se basa en la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH), con una muestra de 8,892 hogares distribuidos en las principales regiones del país, lo que permite actualizar los patrones de consumo y garantizar la representatividad del indicador. Asimismo, indicó que el IPC ha sido reconocido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) como un caso de éxito regional y un referente de cooperación técnica en la región.
La entidad sostuvo que el IPC ha demostrado capacidad para reflejar choques económicos internos y externos, como los efectos de la pandemia del COVID-19, el aumento de los precios internacionales del petróleo, las interrupciones en cadenas de suministro y fenómenos climáticos que impactan los precios de alimentos. En ese sentido, recordó que la inflación volvió al rango meta de 4 % ± 1 % en mayo de 2023 tras un periodo de presiones inflacionarias globales.
Sin embargo, el BCRD advirtió que, de continuar las presiones externas asociadas al conflicto entre Estados Unidos e Irán y el aumento de los precios de los combustibles, la inflación interanual podría superar nuevamente el rango meta en los próximos meses. La institución indicó que monitorea de forma permanente el comportamiento de los precios para preservar la estabilidad macroeconómica y anclar las expectativas inflacionarias.
Finalmente, el Banco Central reiteró que el IPC es un instrumento estadístico robusto, diseñado para medir tendencias generales del nivel de precios y no variaciones particulares del costo de vida de hogares específicos. En ese sentido, defendió la consistencia del indicador ante cuestionamientos recientes, afirmando que las diferencias entre percepción y medición responden a hábitos de consumo distintos entre los hogares dominicanos.





